Illes Balears
Con 13,9 años se empieza a consumir alcohol en Baleares
IPFB recuerda que es en la familia donde mejor se previene.
El Instituto de Política Familiar de Baleares (IPFB) constata que el inicio de consumo de alcohol entre nuestros jóvenes está en 13,9 años y a los 15 en cánnabis según el último estudio ESTUDES publicado por el Ministerio de Sanidad y reclama soluciones al consumo de alcohol de los menores.
Además el 27,5% de jóvenes entre 14 y 18 años declara que se han emborrachado en los últimos 30 días y el 38% ha practicado el botellón en Baleares.
Muchos estudios demuestran que si los padres no educan a los menores en valores, y sobre todo, les hacen entender que no por ser menor se es menos responsable, se hace difícil comprender que la sociedad pretenda culpabilizar a éstos de los comportamientos de sus hijos.
Asimismo, Agustín Buades-delegado de IPF en Baleares- manifiesta que existen datos en distintos informes sobre la importancia de incidir en aspectos no sólo preventivos, en cuanto al rechazo frontal a las drogas que los padres deben enseñar a sus hijos, sino educativos, morales y formativos, que son “fundamentales” para lograr que los menores entiendan que el alcohol no es imprescindible para divertirse.
“Si los padres no enseñan desde pequeños a sus hijos, con la palabra y, sobre todo, con el ejemplo, que no hace falta beber de más para pasarlo bien, se hace muy complicado que luego el menor lo entienda, sobre todo cuando desde la televisión u otros medios se le bombardea con imágenes relacionadas con el alcohol”, apunta el delegado de IPFB.
Buades concluye que se trata de plantear la responsabilidad de los padres, no sólo desde el ámbito jurídico, sino también “y sobre todo” desde el punto de vista educativo.
En Europa, según el último estudio ESPAD hecho con escolares europeos de 16 años, más de cuatro de cada cinco escolares de esta edad han consumido alcohol en los últimos 12 meses pese al hecho de que la legislación sea prohibicionista para el consumo en menores de edad.
Por otra parte, si bien se ha estabilizado e incluso descendido el consumo continuado de alcohol, el excesivo consumo ocasional, el ‘atracón’ (‘binge drink’. El 38,5% de jóvenes en Baleares lo ha practicado en el último mes) ha aumentado notablemente.
En Baleares, en forma de botellón. De hecho, el modelo mediterráneo, en lo que tiene de consumo integrado de alcohol, empezando por la familia, muestra un claro descenso, pero el modelo nórdico del atracón se extiende por toda Europa. También en España.
Sin embargo, debe ser irrenunciable modificar unos hábitos de conducta y consumo en los adolescentes que generan consecuencias muy dañinas para ellos mismos y también para los ciudadanos próximos a los lugares de esparcimiento juvenil.
Se han utilizado mucha energía y muchos medios para poner en práctica programas educativos que reduzcan el consumo de alcohol entre los jóvenes. Los datos nos demuestran que los resultados no concuerdan con los esfuerzos ni satisfacen las expectativas. Pero, del estudio de esas experiencias, IPFB sostiene que la prevención basada en la ‘educación del carácter’ y en la capacidad para enfrentarse a los problemas es la más eficaz en el ámbito individual. Incluye una educación en valores . Esta prevención tiene como objetivo fomentar una ‘sabiduría del beber’, es decir, aprender a beber responsablemente.
El Instituto de Política Familiar de Baleares (IPFB) constata que el inicio de consumo de alcohol entre nuestros jóvenes está en 13,9 años y a los 15 en cánnabis según el último estudio ESTUDES publicado por el Ministerio de Sanidad y reclama soluciones al consumo de alcohol de los menores.
Además el 27,5% de jóvenes entre 14 y 18 años declara que se han emborrachado en los últimos 30 días y el 38% ha practicado el botellón en Baleares.
Muchos estudios demuestran que si los padres no educan a los menores en valores, y sobre todo, les hacen entender que no por ser menor se es menos responsable, se hace difícil comprender que la sociedad pretenda culpabilizar a éstos de los comportamientos de sus hijos.
Asimismo, Agustín Buades-delegado de IPF en Baleares- manifiesta que existen datos en distintos informes sobre la importancia de incidir en aspectos no sólo preventivos, en cuanto al rechazo frontal a las drogas que los padres deben enseñar a sus hijos, sino educativos, morales y formativos, que son “fundamentales” para lograr que los menores entiendan que el alcohol no es imprescindible para divertirse.
“Si los padres no enseñan desde pequeños a sus hijos, con la palabra y, sobre todo, con el ejemplo, que no hace falta beber de más para pasarlo bien, se hace muy complicado que luego el menor lo entienda, sobre todo cuando desde la televisión u otros medios se le bombardea con imágenes relacionadas con el alcohol”, apunta el delegado de IPFB.
Buades concluye que se trata de plantear la responsabilidad de los padres, no sólo desde el ámbito jurídico, sino también “y sobre todo” desde el punto de vista educativo.
En Europa, según el último estudio ESPAD hecho con escolares europeos de 16 años, más de cuatro de cada cinco escolares de esta edad han consumido alcohol en los últimos 12 meses pese al hecho de que la legislación sea prohibicionista para el consumo en menores de edad.
Por otra parte, si bien se ha estabilizado e incluso descendido el consumo continuado de alcohol, el excesivo consumo ocasional, el ‘atracón’ (‘binge drink’. El 38,5% de jóvenes en Baleares lo ha practicado en el último mes) ha aumentado notablemente.
En Baleares, en forma de botellón. De hecho, el modelo mediterráneo, en lo que tiene de consumo integrado de alcohol, empezando por la familia, muestra un claro descenso, pero el modelo nórdico del atracón se extiende por toda Europa. También en España.
Sin embargo, debe ser irrenunciable modificar unos hábitos de conducta y consumo en los adolescentes que generan consecuencias muy dañinas para ellos mismos y también para los ciudadanos próximos a los lugares de esparcimiento juvenil.
Se han utilizado mucha energía y muchos medios para poner en práctica programas educativos que reduzcan el consumo de alcohol entre los jóvenes. Los datos nos demuestran que los resultados no concuerdan con los esfuerzos ni satisfacen las expectativas. Pero, del estudio de esas experiencias, IPFB sostiene que la prevención basada en la ‘educación del carácter’ y en la capacidad para enfrentarse a los problemas es la más eficaz en el ámbito individual. Incluye una educación en valores . Esta prevención tiene como objetivo fomentar una ‘sabiduría del beber’, es decir, aprender a beber responsablemente.






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