Manacor
La Policía Nacional ha celebrado con brillantez en Manacor la festividad de los Ángeles Custodios
Con los integrantes del cuerpo de la Policía Nacional, junto a representantes, de los demás cuerpos Guardia Civil y Policía Local, de la comunidad religiosa, Andreu Genovart, Amanda Fernández y Nuria Hinojosa del Ayuntamiento de Manacor, además de familiares y dirigentes de organizaciones ciudadanas, ha tenido lugar el acto consistente primero en una ceremonia en la iglesia des Convent, con parlamentos de Amanda Fernández y Luis Esteban de la Policía Nacional, quienes han entregado las condecoraciones a los galardonados por su entrega y servicio.
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Posteriormente se ha servido un refrigerio a todos los asistentes en el Claustre.
Luis Jesús Esteba Lezaun, inspector Jefe de la Policía Nacional de Manacor, ha pronunciado un discurso que ha sido respondido con los aplausos de los asistentes. Discurso que les ofrecemos a continuación.
DÍA DE LOS SANTOS ÁNGELES CUSTODIOS
Señor Teniente de Alcalde de Manacor, Señora Jueza Decana, Señor Capitán de la Guardia Civil, Señor Inspector de la Policía Local, autoridades, COMPAÑEROS, familiares y amigos:
Hoy celebramos la festividad de los Ángeles Custodios, patronos del Cuerpo Nacional de Policía, cuyo amparo invocamos y agradecemos.
Como dicta la costumbre, lo primero que procede, en este día de celebración, es felicitar a todos los hombres y mujeres que componen la Policía Nacional y que trabajan en favor del orden público y de la seguridad ciudadana. Quiero hacer una mención especial a los dos funcionarios de la Comisaría de Manacor que ingresan hoy en la Orden del Mérito Policial: el Oficial Rubén VÁZQUEZ GARRIDO y el policía Miguel Ángel SÁNCHEZ GARRIDO. Su profesionalidad, valor y completa dedicación al servicio público, les hacen dignos acreedores de la cruz con distintivo blanco que se les acaba de imponer. Enhorabuena.
No obstante, a todos aquellos que lleváis a cabo, con honradez e ilusión, el ejercicio de la función policial, os quiero recordar que las cruces y medallas son meros elementos decorativos, vestigios de tradiciones remotas, quizás ya obsoletas o anacrónicas. La condecoración más importante es la satisfacción por el deber cumplido, y ésta no emana de la autoridad política ni del mando policial, sino de nuestro corazón y nuestra conciencia. En cuanto a los reconocimientos públicos, no hay mayor galardón que el agradecimiento de un ciudadano, ni honor más elevado que la confianza que un policía pueda depositar en su compañero de patrulla. Si en el ejercicio de vuestra labor obráis con arreglo a la ley y a la ética, si vuestras familias están orgullosas de vuestra profesión, si vuestros compañeros se sienten seguros a vuestro lado, no lo dudéis, sois buenos policías.
En otro orden de cosas, esta fecha es propicia para la reflexión acerca de la labor de la Policía Nacional y de la evaluación que la ciudadanía hace de la misma. Respecto a esta última, el Cuerpo Nacional de Policía sigue siendo, según el barómetro presentado por el CIS en abril de 2015, la segunda institución del Estado mejor valorada por los españoles. Esto significa que, a pesar de nuestros fallos y limitaciones, a pesar de las restricciones de personal y presupuestarias, y a pesar de tener que garantizar la seguridad de más del 70 por ciento de los habitantes de nuestro país, sabemos dar respuesta a las necesidades de seguridad y prestar, como es nuestra obligación, un servicio público cercano y eficaz.
Respecto al rendimiento profesional, quiero destacar que a lo largo del año 2015, y en comparación con el año anterior, la Policía Nacional, en estrecha colaboración con la Policía Local y la Guardia Civil, ha conseguido reducir más de un 17 por ciento el número de delitos cometidos en Manacor, destacando la caída de 30 puntos porcentuales en el número de robos en domicilio. Estas cifras constituyen un indicador objetivo de la idoneidad de los planes operativos y de los protocolos de actuación llevados a cabo por nuestra corporación y, sobre todo, manifiestan la efectividad, la dedicación y el empeño de la plantilla policial que tengo el honor de dirigir. Gracias a todos por vuestro esfuerzo.
Pero el Cuerpo Nacional de Policía es mucho más que una mera organización laboral. Es un Instituto Armado en el que, más allá de los datos estadísticos, resalta el compromiso ético y profesional que sus miembros mantienen con la Constitución Española y con el resto de nuestro ordenamiento jurídico. Y ello es así porque la legalidad emanada de las Cortes Generales constituye la expresión inequívoca de la soberanía nacional y de la voluntad indivisible de la patria, a cuyo único servicio nos debemos. Y ese servicio nos trasciende, porque España va más allá de una simple agregación de ciudadanos, contribuyentes o electores. La nación no es la fotografía de un momento estadístico, ni la voluntad coyuntural manifestada en unas elecciones determinadas. No es una mezquina aritmética de votos y porcentajes, ni se construye con un puñado de escaños más que los del oponente. España es el sedimento cultural, moral y jurídico que los siglos de mutua convivencia han depositado en nuestra alma colectiva. La nación española es el vínculo afectivo y ético forjado por aquellos que la constituyeron, los que ahora la integran y quienes, en el futuro, formarán parte de ella. Es el contrato inmaterial suscrito por los que, a lo largo de nuestra historia, nuestro presente, y nuestro porvenir, han estado y estarán dispuestos a dar lo mejor de sí mismos por sus compatriotas. Ese contrato intemporal es el que, como policías, nos obliga a trabajar, con humildad y sin descanso, en la construcción y el desarrollo de nuestro país.
En un día como el de hoy, es de justicia recordar con emoción y respeto a todos los compañeros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y de las Fuerzas Armadas que, por haber llevado al límite ese compromiso ético y profesional con España, perdieron la vida en acto de servicio o como consecuencia de atentados terroristas. Su patriotismo, su generosidad y su entrega han de servirnos de norte para el desempeño de la alta misión que la sociedad nos tiene encomendada. A los que murieron en el cumplimiento de su deber, que Dios los tenga en su gloria y nosotros siempre presentes en nuestros corazones. Ahora que, afortunadamente, hemos dejado atrás los aciagos años de plomo, hay quien ha querido y ha podido olvidar a los policías, guardias civiles, militares y demás ciudadanos asesinados por la barbarie tribal del terrorismo nacionalista. Nosotros siempre los recordaremos.
Terminaré estas palabras reiterando mi felicitación a todos los miembros del CNP, y recalcando que la nuestra es una de la más bellas profesiones, porque nos pone en contacto con lo mejor y con lo peor del género humano, con la alegría y con la miseria, y nos enfrenta, a veces con crudeza, a nuestros límites, nuestros miedos y nuestro afán de superación. Esforcémonos siempre en el servicio a España. Ésa es nuestra obligación. Las condecoraciones, los ascensos, se conceden en ocasiones de manera subjetiva, caprichosa o arbitraria. Los superiores jerárquicos nos los pueden conceder o denegar. Pero de lo que nadie podrá jamás privarnos, es del legítimo orgullo de formar parte de la extensa nómina de compatriotas que, a lo largo de los siglos, trabajaron por España.
Muchas gracias.
Luis Jesús ESTEBAN LEZAUN
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Posteriormente se ha servido un refrigerio a todos los asistentes en el Claustre.
Luis Jesús Esteba Lezaun, inspector Jefe de la Policía Nacional de Manacor, ha pronunciado un discurso que ha sido respondido con los aplausos de los asistentes. Discurso que les ofrecemos a continuación.
DÍA DE LOS SANTOS ÁNGELES CUSTODIOS
Señor Teniente de Alcalde de Manacor, Señora Jueza Decana, Señor Capitán de la Guardia Civil, Señor Inspector de la Policía Local, autoridades, COMPAÑEROS, familiares y amigos:
Hoy celebramos la festividad de los Ángeles Custodios, patronos del Cuerpo Nacional de Policía, cuyo amparo invocamos y agradecemos.
Como dicta la costumbre, lo primero que procede, en este día de celebración, es felicitar a todos los hombres y mujeres que componen la Policía Nacional y que trabajan en favor del orden público y de la seguridad ciudadana. Quiero hacer una mención especial a los dos funcionarios de la Comisaría de Manacor que ingresan hoy en la Orden del Mérito Policial: el Oficial Rubén VÁZQUEZ GARRIDO y el policía Miguel Ángel SÁNCHEZ GARRIDO. Su profesionalidad, valor y completa dedicación al servicio público, les hacen dignos acreedores de la cruz con distintivo blanco que se les acaba de imponer. Enhorabuena.
No obstante, a todos aquellos que lleváis a cabo, con honradez e ilusión, el ejercicio de la función policial, os quiero recordar que las cruces y medallas son meros elementos decorativos, vestigios de tradiciones remotas, quizás ya obsoletas o anacrónicas. La condecoración más importante es la satisfacción por el deber cumplido, y ésta no emana de la autoridad política ni del mando policial, sino de nuestro corazón y nuestra conciencia. En cuanto a los reconocimientos públicos, no hay mayor galardón que el agradecimiento de un ciudadano, ni honor más elevado que la confianza que un policía pueda depositar en su compañero de patrulla. Si en el ejercicio de vuestra labor obráis con arreglo a la ley y a la ética, si vuestras familias están orgullosas de vuestra profesión, si vuestros compañeros se sienten seguros a vuestro lado, no lo dudéis, sois buenos policías.
En otro orden de cosas, esta fecha es propicia para la reflexión acerca de la labor de la Policía Nacional y de la evaluación que la ciudadanía hace de la misma. Respecto a esta última, el Cuerpo Nacional de Policía sigue siendo, según el barómetro presentado por el CIS en abril de 2015, la segunda institución del Estado mejor valorada por los españoles. Esto significa que, a pesar de nuestros fallos y limitaciones, a pesar de las restricciones de personal y presupuestarias, y a pesar de tener que garantizar la seguridad de más del 70 por ciento de los habitantes de nuestro país, sabemos dar respuesta a las necesidades de seguridad y prestar, como es nuestra obligación, un servicio público cercano y eficaz.
Respecto al rendimiento profesional, quiero destacar que a lo largo del año 2015, y en comparación con el año anterior, la Policía Nacional, en estrecha colaboración con la Policía Local y la Guardia Civil, ha conseguido reducir más de un 17 por ciento el número de delitos cometidos en Manacor, destacando la caída de 30 puntos porcentuales en el número de robos en domicilio. Estas cifras constituyen un indicador objetivo de la idoneidad de los planes operativos y de los protocolos de actuación llevados a cabo por nuestra corporación y, sobre todo, manifiestan la efectividad, la dedicación y el empeño de la plantilla policial que tengo el honor de dirigir. Gracias a todos por vuestro esfuerzo.
Pero el Cuerpo Nacional de Policía es mucho más que una mera organización laboral. Es un Instituto Armado en el que, más allá de los datos estadísticos, resalta el compromiso ético y profesional que sus miembros mantienen con la Constitución Española y con el resto de nuestro ordenamiento jurídico. Y ello es así porque la legalidad emanada de las Cortes Generales constituye la expresión inequívoca de la soberanía nacional y de la voluntad indivisible de la patria, a cuyo único servicio nos debemos. Y ese servicio nos trasciende, porque España va más allá de una simple agregación de ciudadanos, contribuyentes o electores. La nación no es la fotografía de un momento estadístico, ni la voluntad coyuntural manifestada en unas elecciones determinadas. No es una mezquina aritmética de votos y porcentajes, ni se construye con un puñado de escaños más que los del oponente. España es el sedimento cultural, moral y jurídico que los siglos de mutua convivencia han depositado en nuestra alma colectiva. La nación española es el vínculo afectivo y ético forjado por aquellos que la constituyeron, los que ahora la integran y quienes, en el futuro, formarán parte de ella. Es el contrato inmaterial suscrito por los que, a lo largo de nuestra historia, nuestro presente, y nuestro porvenir, han estado y estarán dispuestos a dar lo mejor de sí mismos por sus compatriotas. Ese contrato intemporal es el que, como policías, nos obliga a trabajar, con humildad y sin descanso, en la construcción y el desarrollo de nuestro país.
En un día como el de hoy, es de justicia recordar con emoción y respeto a todos los compañeros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y de las Fuerzas Armadas que, por haber llevado al límite ese compromiso ético y profesional con España, perdieron la vida en acto de servicio o como consecuencia de atentados terroristas. Su patriotismo, su generosidad y su entrega han de servirnos de norte para el desempeño de la alta misión que la sociedad nos tiene encomendada. A los que murieron en el cumplimiento de su deber, que Dios los tenga en su gloria y nosotros siempre presentes en nuestros corazones. Ahora que, afortunadamente, hemos dejado atrás los aciagos años de plomo, hay quien ha querido y ha podido olvidar a los policías, guardias civiles, militares y demás ciudadanos asesinados por la barbarie tribal del terrorismo nacionalista. Nosotros siempre los recordaremos.
Terminaré estas palabras reiterando mi felicitación a todos los miembros del CNP, y recalcando que la nuestra es una de la más bellas profesiones, porque nos pone en contacto con lo mejor y con lo peor del género humano, con la alegría y con la miseria, y nos enfrenta, a veces con crudeza, a nuestros límites, nuestros miedos y nuestro afán de superación. Esforcémonos siempre en el servicio a España. Ésa es nuestra obligación. Las condecoraciones, los ascensos, se conceden en ocasiones de manera subjetiva, caprichosa o arbitraria. Los superiores jerárquicos nos los pueden conceder o denegar. Pero de lo que nadie podrá jamás privarnos, es del legítimo orgullo de formar parte de la extensa nómina de compatriotas que, a lo largo de los siglos, trabajaron por España.
Muchas gracias.
Luis Jesús ESTEBAN LEZAUN








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