Manacor
Miquel Ángel Nadal, un futbolista manacorí en la élite
El FC Barcelona es un club inmenso, una entidad deportiva centenaria que ha conseguido alcanzar su estatus de excelencia gracias a la aportación de mucha gente. Grandes nombres propios que lo han dado todo por su camiseta y personalidades más desconocidas por el gran público que también ha aportado su pequeño grano de arena en post del beneficio común.
En la vida de un futbolista profesional encontramos dos etapas bien diferenciadas; la primera forma parte de tu aportación activa, cuando ejerces como jugador y ganas fama y reconocimiento. La segunda en cambio es más complicada difícil de gestionar: cuando te retiras. El mundo mágico y casi místico que te ha envuelto casi toda tu juventud se desvanece y llega un instante complicado: el de realizar una visión retrospectiva y valorar realmente cuál ha sido tu huella en la entidad deportiva que has representado.
Miquel Ángel Nadal, manacorí nacido en 1966, es un futbolista que puede gritar a los cuatro vientos que lo dio absolutamente todo por los dos clubes que lleva en el corazón: el Futbol Club Barcelona y el Mallorca. El futbolista balear disputó un total de diez temporadas vistiendo los colores de la entidad mallorquina -en dos etapas-, y ocho luciendo el escudo del club catalán. Aunque el Barça ha cambiado desde su retirada definitiva, el equipo blaugrana sigue manteniéndose en la élite. Muchas son las personas que muestran una confianza ciega en relación al equipo catalán, por ejemplo la casa de apuestas BetStars coloca al Barça como favorito ante su próximo choque.
Sus inicios como futbolista los debemos contextualizar en el conjunto filial de la entidad insular, concretamente en el año 1986, cuando Nadal disputó su primera temporada en la Segunda División B. Su ascenso fue fulgurante, disputando un total de 1607 minutos y anotando un gol en su estreno. Su debut en la categoría de plata del fútbol español tuvo lugar dos años más tarde, la temporada 1988-89, doblando sus anteriores estadísticas y consiguiendo disputar un total de 2.585 minutos y anotando un global de 7 goles. Su rendimiento como futbolista fue aumentando exponencialmente, perfeccionando su técnica y su despliegue individual. Su irrupción en la Primera División provocó que el FC Barcelona se fijara en su rendimiento futbolístico y en su dominio del juego colectivo. Su salto al conjunto catalán debe contextualizarse en uno de los momentos más importantes de la historia del club: la consecución de la primera Copa de Europa bajo las órdenes de Johan Cruyff. Nadal dejó atrás su aportación en la zona central del terreno de juego y se estableció como central gracias a sus capacidades defensivas y su fortaleza física. Miguel Ángel Nadal no jugó la final de Wembley. Lo debería haber hecho porque era uno de los cambios que pensaba introducir Johan Cruyff, pero con el gol de Koeman, el técnico holandés decidió hacer entrar Alexanko en el lugar del defensa balear. Según declaraciones de Nadal: "La Copa de Europa del '92 era una deuda del fútbol con el Barça y del Barça con el fútbol". Estas declaraciones son buena muestra de su implicación con el grupo y la síntesis que tenía con el Futbol Club Barcelona.
El defensa manacorí militó en la entidad azulgrana hasta el año 1999, cuando decidió volver al Mallorca. Consiguió a lo largo de su carrera un palmarés excelente con el que muchos futbolistas sólo aspiran a soñar: 5 ligas, una Recopa de Europa, una Copa de Europa, 2 Supercopas de Europa, 3 Supercopas de España y 2 Copas del Rey. Hay que destacar también sus 62 internacionalidades con el combinado nacional.
Pero los campeones nunca dejan de ganar, y la temporada 2002-2003 consiguió ganar la Copa del Rey con el Mallorca. Su retirada definitiva se produjo el curso 2004-05, con la satisfacción del deber cumplido y con la admiración total de la comunidad futbolística. Un manacorí universal que vale la pena conocer y admirar.
En la vida de un futbolista profesional encontramos dos etapas bien diferenciadas; la primera forma parte de tu aportación activa, cuando ejerces como jugador y ganas fama y reconocimiento. La segunda en cambio es más complicada difícil de gestionar: cuando te retiras. El mundo mágico y casi místico que te ha envuelto casi toda tu juventud se desvanece y llega un instante complicado: el de realizar una visión retrospectiva y valorar realmente cuál ha sido tu huella en la entidad deportiva que has representado.
Miquel Ángel Nadal, manacorí nacido en 1966, es un futbolista que puede gritar a los cuatro vientos que lo dio absolutamente todo por los dos clubes que lleva en el corazón: el Futbol Club Barcelona y el Mallorca. El futbolista balear disputó un total de diez temporadas vistiendo los colores de la entidad mallorquina -en dos etapas-, y ocho luciendo el escudo del club catalán. Aunque el Barça ha cambiado desde su retirada definitiva, el equipo blaugrana sigue manteniéndose en la élite. Muchas son las personas que muestran una confianza ciega en relación al equipo catalán, por ejemplo la casa de apuestas BetStars coloca al Barça como favorito ante su próximo choque.
Sus inicios como futbolista los debemos contextualizar en el conjunto filial de la entidad insular, concretamente en el año 1986, cuando Nadal disputó su primera temporada en la Segunda División B. Su ascenso fue fulgurante, disputando un total de 1607 minutos y anotando un gol en su estreno. Su debut en la categoría de plata del fútbol español tuvo lugar dos años más tarde, la temporada 1988-89, doblando sus anteriores estadísticas y consiguiendo disputar un total de 2.585 minutos y anotando un global de 7 goles. Su rendimiento como futbolista fue aumentando exponencialmente, perfeccionando su técnica y su despliegue individual. Su irrupción en la Primera División provocó que el FC Barcelona se fijara en su rendimiento futbolístico y en su dominio del juego colectivo. Su salto al conjunto catalán debe contextualizarse en uno de los momentos más importantes de la historia del club: la consecución de la primera Copa de Europa bajo las órdenes de Johan Cruyff. Nadal dejó atrás su aportación en la zona central del terreno de juego y se estableció como central gracias a sus capacidades defensivas y su fortaleza física. Miguel Ángel Nadal no jugó la final de Wembley. Lo debería haber hecho porque era uno de los cambios que pensaba introducir Johan Cruyff, pero con el gol de Koeman, el técnico holandés decidió hacer entrar Alexanko en el lugar del defensa balear. Según declaraciones de Nadal: "La Copa de Europa del '92 era una deuda del fútbol con el Barça y del Barça con el fútbol". Estas declaraciones son buena muestra de su implicación con el grupo y la síntesis que tenía con el Futbol Club Barcelona.
El defensa manacorí militó en la entidad azulgrana hasta el año 1999, cuando decidió volver al Mallorca. Consiguió a lo largo de su carrera un palmarés excelente con el que muchos futbolistas sólo aspiran a soñar: 5 ligas, una Recopa de Europa, una Copa de Europa, 2 Supercopas de Europa, 3 Supercopas de España y 2 Copas del Rey. Hay que destacar también sus 62 internacionalidades con el combinado nacional.
Pero los campeones nunca dejan de ganar, y la temporada 2002-2003 consiguió ganar la Copa del Rey con el Mallorca. Su retirada definitiva se produjo el curso 2004-05, con la satisfacción del deber cumplido y con la admiración total de la comunidad futbolística. Un manacorí universal que vale la pena conocer y admirar.








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