Empresa y Comercio / Illes Balears
PIMEM rechaza mezclar las reivindicaciones de subidas salariales y la crisis de la vivienda
La pequeña y mediana empresa PIMEM ve la postura sindical de sumar se a la huelga general prevista para el 11 de noviembre una decisión errónea, forzada y sin justificación.
La patronal, que ya manifestó su rechazo a la movilización cuando el único motivo era la vivienda y carecía, según ella, de argumentos laborales, ahora ve incomprensible que los sindicatos hagan un llamamiento a “parar motores” con el pretexto de una subida salarial. “Es un encaje de bolillos, es mezclar las cosas con una finalidad que puede tener graves consecuencias económicas y empresariales” asegura Jordi Mora, presidente de la Federación.
Y es que CC OO y UGT quieren que la huelga vaya más allá de una reacción al último revés parlamentario de las medidas sobre vivienda. Los sindicatos vinculan la protesta con sus propuestas para la negociación colectiva y reclaman subidas salariales que permitan afrontar el coste de la vida y, especialmente, el esfuerzo creciente necesario para pagar una vivienda, cosa que PIMEM cree que merece ser tratada de manera diferente y con rigor técnico como ya demostró en su momento presentando el estudio sobre cómo sólo la mitad del incremento del coste laboral llega al trabajador.
La patronal alertó en un informe que la carencia de actualización de los parámetros del IRPF está absorbiendo una parte creciente de las subidas salariales y ampliando la distancia entre el coste que asumen las empresas y la mejora que finalmente perciben los trabajadores. “Creemos que es aquí donde los sindicatos pueden trabajar para que los trabajadores puedan percibir mejores salariales, pero como un tema específico a ser tratado al margen de la crisis de la vivienda”.
Las simulaciones del informe sobre el aumento de la presión fiscal, y presentado por Pimec y PIMEM el pasado 17 de septiembre, demuestran que incrementar los salarios al mismo ritmo que la inflación no es suficiente para preservar el poder adquisitivo. En los perfiles asalariados analizados, el salario bruto aumenta un 22,1% —igual que la inflación acumulada entre 2020 y 2025— pero los trabajadores acaban perdiendo entre un 2,8% y un 4% de poder adquisitivo limpio. “Hablar de ir a una huelga para subir salarios aprovechando la crisis de la vivienda no creo que sea ni justo, ni ético ni trasparente. Hay demasiados aspectos a analizar sobre cuanto, cuando y como se debe tratar una posible subida de salarios, si es que se debe tratar” asegura Mora.
Por su parte la asociación de promotores inmobiliarios de PIMEM, APROVIBA, aseguran respetar la decisión tomada por los sindicatos, pero aseguran que hace tiempo que ya se está advirtiendo de la crisis que padece el parque de la vivienda española “y que con medidas firmes, constantes y coordinadas entre administraciones y sectores privados se hubiera podido evitar llegar a la huelga” según su presidente Joaquín Chinchilla.
La patronal, que ya manifestó su rechazo a la movilización cuando el único motivo era la vivienda y carecía, según ella, de argumentos laborales, ahora ve incomprensible que los sindicatos hagan un llamamiento a “parar motores” con el pretexto de una subida salarial. “Es un encaje de bolillos, es mezclar las cosas con una finalidad que puede tener graves consecuencias económicas y empresariales” asegura Jordi Mora, presidente de la Federación.
Y es que CC OO y UGT quieren que la huelga vaya más allá de una reacción al último revés parlamentario de las medidas sobre vivienda. Los sindicatos vinculan la protesta con sus propuestas para la negociación colectiva y reclaman subidas salariales que permitan afrontar el coste de la vida y, especialmente, el esfuerzo creciente necesario para pagar una vivienda, cosa que PIMEM cree que merece ser tratada de manera diferente y con rigor técnico como ya demostró en su momento presentando el estudio sobre cómo sólo la mitad del incremento del coste laboral llega al trabajador.
La patronal alertó en un informe que la carencia de actualización de los parámetros del IRPF está absorbiendo una parte creciente de las subidas salariales y ampliando la distancia entre el coste que asumen las empresas y la mejora que finalmente perciben los trabajadores. “Creemos que es aquí donde los sindicatos pueden trabajar para que los trabajadores puedan percibir mejores salariales, pero como un tema específico a ser tratado al margen de la crisis de la vivienda”.
Las simulaciones del informe sobre el aumento de la presión fiscal, y presentado por Pimec y PIMEM el pasado 17 de septiembre, demuestran que incrementar los salarios al mismo ritmo que la inflación no es suficiente para preservar el poder adquisitivo. En los perfiles asalariados analizados, el salario bruto aumenta un 22,1% —igual que la inflación acumulada entre 2020 y 2025— pero los trabajadores acaban perdiendo entre un 2,8% y un 4% de poder adquisitivo limpio. “Hablar de ir a una huelga para subir salarios aprovechando la crisis de la vivienda no creo que sea ni justo, ni ético ni trasparente. Hay demasiados aspectos a analizar sobre cuanto, cuando y como se debe tratar una posible subida de salarios, si es que se debe tratar” asegura Mora.
Por su parte la asociación de promotores inmobiliarios de PIMEM, APROVIBA, aseguran respetar la decisión tomada por los sindicatos, pero aseguran que hace tiempo que ya se está advirtiendo de la crisis que padece el parque de la vivienda española “y que con medidas firmes, constantes y coordinadas entre administraciones y sectores privados se hubiera podido evitar llegar a la huelga” según su presidente Joaquín Chinchilla.





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